Para la
limpieza de todo tipo de techos registrables, escayolas,
metálicos, plásticos, etc., todos sabemos la
imposibilidad de poder realizarlos de la forma
tradicional, es decir aplicando un producto y frotarlo
con la bayeta, pues a la más mínima presión de la mano
para iniciar su limpieza la placa se va hacia arriba, al
estar solamente apoyada en las guías, con el
consiguiente riesgo de que primero se nos caiga y
segundo nos llenemos de los restos depositados en la
cara anversa.
Una alternativa que se establecía era el pintar los
techos, obviamente con pulverizadores, pero dado que se
perdían las propiedades acústicas e ignifugas de las
placas, se decreto la prohibición de pintar, por lo que
solo quedan dos opciones el colocarlos nuevos o
limpiarlos con técnicas y medios apropiados, y según el
costo de cada una de las opciones y la comodidad y
rapidez decidir por una u otra.
Económicamente esta demostrado que es mucho más barato
el limpiarlos que el comprarlos, amén de la rapidez y
comodidad, pues en una tarde, por norma general, queda
totalmente resuelta la limpieza de las placas, mientras
que si es nuevo, hay que desmontar techos, limpiar las
instalaciones, paralizar el trabajo habitual y demás
molestias añadidas.
La técnica a emplear es mediante pulverizadores de baja
presión, y productos especializados, los cuales además
de limpiar en profundidad desinfectan. Para ello
cubriremos mediante lonas plastificadas todo el
mobiliario para que el goteo que se produce, no moje los
mismos, que de todas maneras no afectan a ninguna
superficie, pero así logramos evitar el posible
ensuciamiento de los mismos al gotear del techo la
suciedad adherida.
Finalmente se limpian las guías de los techos mediante
barras extensibles y unos aparatos diseñados para tales
menesteres, rematando con la limpieza manual de las
salidas de los techos como las musicales, aires, etc.
Todas las luminarias también se procederán a su limpieza
manual, al objeto de dejar todo el techo en perfecto
estado.